lunes 20 de julio de 2009

Mañana vuelve a haber reseña

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Sí, se han acabado las vacaciones para El bosque de las palabras y voy a sacar uno de esos comodines que tenía reservados para ocasiones como esta... ¿habéis leído El señor de los anillos? ¿No? Pues no tenéis perdón de Dios, si os gusta la Fantasía tenéis que leer el libro de los libros.

Mañana reseñaremos este pedazo de libro (en todos los sentidos). Si estáis de vacaciones, usad un ratejo de cada día en leer esta alucinante novela de Fantasía épica.

martes 7 de julio de 2009

Esta tarde no hay reseña

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No, porque El Bosque de las palabras está de vacaciones, algo que mis neuronas agradecerán, porque necesito un poco de relax. Ayer, a las 3 de la mañana, terminé de leer Infected... y bueno, todavía estoy defraudado con el libro y con su final, qué se le va a hacer. No todos los libros son iguales o buenos, también los hay menos buenos y menos entretenidos...

Ahora, me estoy dando un respiro leyendo un cuentito para niños, el premio Edebé de literatura infantil, Sopa de Cola de Lagartija... claro, que este no vale para El Bosque, pero sí para rejuvenecer mis pensamientos y refrescarme. En cuanto lo acabe me voy a leer La magia de una noche de verano y mañana me compraré Los demonios de Berlín. Ya os contaré.

lunes 6 de julio de 2009

Resident Evil

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Buenas tardes, ¿cómo habéis empezado el verano? Espero que bien, o al menos tan bien como yo, pero es que después de los últimos libros fantásticos que estoy leyendo creo que lo mejor que uno puede hacer es vivir lo más feliz posible y pensando sólo en el día de hoy… nunca se sabe qué puede pasar mañana.

Aunque estemos ya en 2009, hemos vivido recientemente un cambio que históricamente a la humanidad le ha servido para hablar de la destrucción del mundo, la llegada del Apocalipsis y todo tipo de males extraños capaces de borrar de un plumazo toda clase de vida de la faz de la Tierra. Sí, porque el cambio de siglo suele provocar en los profetas y agoreros cientos de pensamientos destructivos varios, pero encima un cambio de milenio como el nuestro… buf.

Si en el último año de la década de los 90 nos amenazaba el temido efecto 2000, que iba a provocar el derrumbe de la civilización y nos iba a llevar a todos a una nueva Edad de Piedra, ahora son los mayas, los míticos mayas los que anunciaron hace siglos el fin del mundo y así lo predican libros, profecías, ensayos y, por supuesto, los mentideros más catastrofistas o filosóficos de Internet. Como ocurrió un año antes de la llegada de la década que está a medio año de concluir, hay grupos formándose para irse a vivir al campo, a lugares protegidos y fortificados, repletos de conservas para varios meses o años de existencia, de armas y con una comunidad formada por personas capaces de los más diversos trabajos. Yo no sé si llegará el fin del mundo o no, si volveremos a la Edad de Piedra y nos quedaremos sin electricidad o simplemente acabaremos abrasados por el impacto de una de esas bombas de destrucción masiva que sólo pueden tener los buenos, entre comillas, de la película… aunque… no sé, me empiezo a preocupar el que tanta gente lo repita y me planteo el ser más feliz hoy y pensar en serlo mañana cuando llegue.

Y diréis, vaya rollo nos está soltando éste hoy. Puede ser, pero es que los libros de los que voy a hablar hoy, publicados por Timun Mas, hablan de un fin del mundo muy particular, el de un mundo repleto de hombres y mujeres sin mente, movidos por unos terribles instintos de cazar al que no es como ellos para alimentarse, el de los zombies.

Ya de pequeño me planteé qué haría yo en el caso de que mi mundo fuese de pronto invadido por esos seres putrefactos y asquerosos que sólo quieren comer y matar por encima de todo y fue después de ver una malísima película en la que un cometa era la causa de la conversión de los hombres en criaturas sin sentido. No sé si os habéis fijado, pero abundan las películas, las historias, videojuegos y libros sobre una posibilidad así.

Ya la grandísima escritora Mary Shelley escribió en su día El último hombre en la Tierra, en el que se hablaba de la posibilidad de que los hombres, debido a un virus mortal se transformasen en esas criaturas de la noche. Después hay toda una suerte de libros y películas semejantes, aunque creo que una de las causas del auge presente de los zombies, que nada tienen que ver (o muy poco) con los que se dice que es capaz de levantar el vudú en tierras latinas, es la aparición de un videojuego. Un videojuego que no sólo nos enseñó a temer a estas criaturas de la noche, sino a defendernos de ellos, a matarnos y a sobrevivir en una ciudad o un pueblo infestado.

Y como a los jóvenes no se llega fácilmente, algunos editores han debido pensar, si no puedes enfrentarte a ellos, únete. Y no me refiero a esa masa informe de carnes putrefactas y miembros caídos, no, me refiero a los videojuegos. Así, por ejemplo, Timun Mas recrea de forma novelada algunos de los videojuegos más famosos del mercado y tengo que reconocer de un modo más que divertido y estimulante, logrando que chicos y chicas que apenas son capaces de pasar una página en sus libros de texto devoren estas novelas cortas, con una extensión de aproximadamente 200 páginas.



Esta semana, después de todo este rollo os quiero recomendar los siete títulos publicados de la colección Resident Evil. Código Verónica, Némesis, Inframundo, La ciudad de los muertos, La ensenada Calibán, La conspiración Umbrella y Hora Cero. Estos son los siete títulos de la colección. Unas novelas muy entretenidas, con muchos detalles cinematográficos y mucha acción en el que un grupo de héroes, algunos por vocación y la mayoría por necesidad tendrá que sobrevivir a un brote de un virus que ha convertido a la mayor parte de una pequeña ciudad norteamericana en sanguinarios asesinos capaces de comer a cualquiera que pillen por delante.

La compañía farmacéutica Umbrella es la que está detrás de este brote accidental ¿o es una prueba más de sus científicos sin escrúpulos? No lo sabremos hasta el final e incluso entonces nos preguntaremos el por qué de tanta destrucción y tanto dolor. Los miembros de un agencia paramilitar contratada para averiguar qué ha sucedido serán los únicos que puedan luchar contra una plaga tan mortífera como aterradora. Los Stars serán los que procuren proteger a la humanidad no sólo de esta plaga desatada en una ciudad cerrada a cal y canto, sino de una expansión a escala mundial capaz de acabar con la humanidad tal y como la conocemos.

Una aparente colección poco ambiciosa que critica el egoísmo humano en todos los sentidos y ensalza el compañerismo y la amistad por encima de cualquier otra cosa. Acción sin límites, aventura, misterios y enigmas a montones y un ambiente oscuro que nos acompañará durante toda la serie hacen de Resident Evil, de Timun Mas una colección a recomendar desde nuestra sección fantástica.

Y antes de que se acabe el mundo os cuento que en Scyla ya tenéis disponibles las bases para la edición del Premio Minotauro del 2010. El concurso de literatura fantástica, ciencia ficción y terror mejor dotado económicamente en castellano, con 10.000 euros. La admisión de originales se cerrará el 5 de noviembre del año 2009. El fallo del jurado se hará público durante el primer trimestre del año 2010. El ganador de la edición de este año fue Fernando J. López del Oso, con su novela "El templo de la Luna".

Hombre, si el mundo no se acaba antes, 10.000 euros no están nada mal, ¿verdad?

Bueno, me despido por esta semana, no sin antes deciros que estoy leyendo otra catastrófica novela que nos amenaza con destruir de una vez por todas. Infected, de Minotauro.

Adios. Por cierto, una cosa, si os topáis por casualidad con un zombi... en fin, no tratéis de dialogar y si podéis, disparad a la cabeza.




martes 30 de junio de 2009

Switch in the Red


Buenas tardes a todos, queridos oyentes de El Bosque de las Palabras. Otra vez me cuelo unos minutos en el programa de Francisco y de todos vosotros para llevaros a dar un paseo por los reinos de la Fantasía. Espero que no os importe y que estéis preparados, porque esta semana vamos a visitar la Barcelona de finales del siglo XXI de la mano de Susana Vallejo, con una novela de Ciencia Ficción que resultó finalista en el Premio Minotauro de Novela 2008. Switch in the red.

El título puede que suene un poco extraño, a pesar de que, buscado en el diccionario de inglés, he encontrado que Switch es interruptor o algo así. Aunque la misma Susana admite por ahí que el título procede en realidad de una equivocación. Porque debería haber sido Switching… es lo que tiene el estar casada con un ingeniero de telecomunicaciones como lo está esta madrileña afincada en Barcelona desde hace muchos años y que nos está encandilando primero con la tretalogía fantástica Porta Coeli, que está publicando Edebé y después con este Tecno Thriller.


Creo que a nadie se le escapa que la novela negra está de moda, Stieg Larson aparte, aunque aún no he leído ninguno de sus libros y creo que la catalogación como novela negra de sus novelas es un poco, cuanto menos, ambigua. Es indudable que el género de novela que más gusta y se vende es el policiaco o de investigación. Creo que desde que Poe plantó el semillero de las investigaciones criminales con sus Extraordinarios Casos de la Calle Morgue, el mundo editorial ha gozado de un montón de buenos investigadores de todos los tiempos, clases y formas de investigar.

Agatha Christie, Conan Doyle… son algunos de los escritores de este género más conocidos, pero hay muchísimos y están de moda incluso en televisión, donde cada vez hay más series dedicadas a las investigaciones y a los actos criminales más deleznables. Parece ser que a los lectores nos gusta estar sobrecogidos hasta el final, a la búsqueda de un temible asesino o un criminal de guate blanco. La persecución, la caza, el misterio, nos encantan y forman las bases de muchas novelas.

Un tiempo literario que es muy proclive a esto de las investigaciones y los delitos más oscuros es el futuro, por eso cada vez hay más novela negra de ciencia ficción. Eso de que un androide pueda ser investigado por asesinato, aunque para ello haya tenido que incumplir las tres leyes básicas de la robótica ha traído en jaque a muchos policías y detectives del futuro. Asimov era un maestro en esto de la novela negra de Ciencia Ficción, aunque siempre con ese toque de aventura y filosofía que daba a sus novelas.

Es muy apetecible para un escritor o un lector el toparse con una buena historia de misterio, asesinatos y complots en un mundo futuro, en ocasiones pre apocalíptico o en sociedades muy avanzadas, pero cada vez más injustas y desigualitarias.

La novela de Susana Vallejo comienza con un asesinato. El del sobrino del candidato a la alcaldía de Barcelona, un chaval que vive en un piso pobre pero que tiene en su poder un equipo informático a la última y de los más caros del mercado. En un mundo dominado por la red, a la que todos están conectados para todo, o casi todo, en un mundo en el que una crisis terrible ha eliminado la mayoría de los automóviles de las calles y en el que muchas mujeres se ven obligadas a trabajar en tres o cuatro trabajos para subsistir, un policía científico empieza a investigar por su cuenta qué es lo que ha ocurrido en realidad.

Como la mayoría de los personajes de Susana, Pablo Ballesta, uno de los protagonistas, o el protagonista, no es el típico personaje heroico. Sino que es un hombre común, que tiene una vida aburrida y quiere abandonar cuanto antes la policía científica para ser por fin un policía de verdad.


En su investigación, en la que será ayudado por un foro de internet descubierto por su compañero, conocerá casi por casualidad a Present, una madre soltera que vive en un ático del Barrio de Gracia, uno de los más pobres en la Barcelona del libro, que se convertirá en una pieza fundamental de la vida de Pablo y del rompecabezas que lucha por reconstruir.

Y en medio, un grupo antisistema, los Kos, que se dedican a sabotear a las grandes marcas en sus anuncios con pintadas y graffitis, pero que pinchan en hueso cuando empiezan a meterse con las publicidades de los políticos.

Como si una cuesta abajo se tratara, el libro comienza con una prosa más pausada y calma, que se recrea en los detalles y en las situaciones personales de cada personaje para ir adquiriendo velocidad y ritmo frenético según avanza, mezclando a todos los protagonistas en una espiral que acabará envolviéndolos a todos.

En este libro nada es lo que parece. Es, como dice la propia sinopsis, un juego de espejos de feria. Como en los otros dos libros publicados de Susana, se suceden muchas conversaciones casi triviales de vez en cuando, que consiguen en ciertos momentos hacernos revivir conversaciones que podríamos tener nosotros mismos con cualquiera, aunque estemos en el presente y no en ese negro futuro que nos aguarda según la autora.

La acción se desarrolla por completo en Barcelona, pero en una Barcelona diferente a la que conocemos. Una ciudad repleta de desigualdades sociales donde puedes ser atacado de noche por los carroñeros o vivir las juergas más locas en el Centro de Ocio del futuro, Ocio. Una vez más, Susana Vallejo usa localizaciones reconocibles por sus lectores, lo que hace que el libro sea aún más interesante y veraz.

A mí me gusta mucho esta escritora y creo que recomendando Swicht in the red no me equivoco. Es una novela un tanto atípica, extraña, que de vez en cuando nos presenta recortes de periódico con noticias, nos invita a visitar enlaces de internet que funcionan de verdad o nos lleva hasta un mp3 con la banda sonora del momento en cuestión. Con un lenguaje llano y contundente, aderezado con páginas que recrean foros de internet, con sus habituales charlas filosóficas, sus faltas de ortografía y sus frases rebuscadas, Susana Vallejo nos lleva a vivir una interesante aventura a través de los ojos de un policía que aspira a más incluso en un mundo en el que apenas se puede hacer algo más que sobrevivir.


De todos modos empiezo a preocuparme, porque es el segundo libro que me leo este mes en el que se habla descaradamente no sólo del fin del mundo y de un cambio drástico de nuestra forma de vida, sino de las maldades que algunos llevan a cabo pensando en el bien común… en fin.

Hasta la semana que viene.



jueves 25 de junio de 2009

Sueños Desvelados



Sueños desvelados,
equívocos,
incitadores de torturas propias,
de condenas.

Islas desiertas, remotas,
ocultas tras la marea,
adonde van a parar
mis intentos,
mis vacuas palabras
que mueren antes de nacer siquiera,
que nunca llegan a tus oídos,
que nunca suenan.

Abrazos nunca dados
y besos, sólo anhelados
en silencio.

Dolor, pasión, agonía y,
finalmente,
tormento.
Eso es lo que eres para mí, amor.

Muero por tenerte
y seguiré muriendo,
sin decirlo,
en silencio
eternamente.

Para siempre.



Ya sabéis que de vez en cuando me da por escribir "poesía". El caso es que aquí os dejo esta que la he escrito hoy mismo, hace un ratejo. Mañana o pasado subiré el comentario y el audio de Swicht in the red, pero es que hoy no estoy, no sé cómo explicarlo, no estoy con ganas...

Espero que os gusten estos sueños desvelados y que, por lo menos alguno de vosotros, recuerde algunas sensaciones vividas o sufridas.

lunes 22 de junio de 2009

Para el programa de mañana...

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Para mañana seguiremos una semana más con libros de Ciencia Ficción, no es que me haya quedado sin libros o títulos fantásticos que comentar, pero es que este libro y Expediente Pania pertenecen a dos escritores que conocemos muy bien en esta sección fantástica de El Bosque de las Palabras, es como estar hablando de las novedades de dos buenos amigos.

Switch in the red nos ofrece un futuro bastante negro y una Barcelona un tanto remodelada a finales de esta siglo XXI, un mundo en el que la Crisis aún perdura y en el que todos están controlados por una enorme Red global, que sin embargo se resiste a estar en el Tercer Mundo... no os cuento más hasta mañana por la tarde.

viernes 19 de junio de 2009

Expediente Pania

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Buenas tardes, queridos amigos y oyentes de El bosque de las Palabras. Una semana más voy a procurar haceros olvidar la realidad por unos minutos y os voy a llevar de la mano a la sección fantástica, para que descubráis que estamos rodeados de mundos paralelos ideados por esos locos dioses anónimos capaces de crear mundos y recrearlos para que todos creamos que existen… o que nos describen mundos verdaderos que todos tomamos por fantasías e ideales. La verdad es que la línea que separa realidad y ficción me parece cada vez más delgada.

Hace un par de semanas os prometí traer de vez en cuando libros de Ciencia Ficción, pues aunque la Fantasía suele aglutinar todas esas historias de espadas y magia, las que nos hablan de utopías futuras, viajes interestelares o bases en Marte son también muestras de ese mundo recreado por los autores. Pocas diferencias de base son las que hay entre la nave Enterprisse recorriendo la Galaxia o el castillo de Camelot oculto bajo las nieblas de Avalon. La verdad es que no me extraña que se suelan unir bajo los mismos titulares las novelas o las historias de Ciencia Ficción y las de Fantasía pura, pues todas esas historias no dejan de estar sustentadas con los pilares de la imaginación humana. Por fronteras inexistentes que se nos escapan a la mayoría y que sólo unos pocos son capaces de descubrir en las nebulosas de sus mentes.

Lo más lógico para empezar a hablar de Ciencia Ficción, sobre todo para un profano en la materia, sería haber empezado a leer al Tolkien del género, al mítico Isaac Asimov, padre de la Ciencia Ficción como género moderno. Tampoco habría estado mal leer o mencionar a George Orwel y a sus novelas increíblemente veraces… o al mismísimo Julio Verne. Podría haberos reseñado Fundación, Yo Robot, La máquina del Tiempo, 1984, de La Tierra a la Luna… o cualquiera de los clásicos.

Pero he preferido comenzar con una novela recién publicada. Tengo una obsesión enfermiza por hablar de la gente que conozco, sobre todo si me ha gustado lo que ya he leído de ellos. El bosque de las Palabras sigue una política que me encanta y es la de promocionar a gente que escribe muy bien y empieza a publicar, a gente novel que se dice.

Pues bien, por este bosque han desfilado dos autores que creo que seguimos desde el inicio de sus carreras literarias y que espero que sigamos cuando sean grandes literatos reconocidos por todo el mundo y se conviertan en archi famosos. Uno de esos autores es Miguel Sandín, al que conocimos de la mano de Francisco gracias a la publicación de un excelente libro, El gusano del mezcal, un libro que no es de Fantasía pero que os recomiendo leer, porque es buenísimo.

Resulta que Miguel ha publicado hace poco tiempo otra novela con Edebé, se trata de Expediente Pania. Una novela ambientada en un futuro no demasiado lejano y publicada bajo el sello Periscopio de la misma Edebé.

Expediente Pania es un libro sorprendente que no os va a dejar indiferentes, porque sin ser demasiado largo, tiene poco más de 200 páginas, dice muchísimas cosas. Expediente Pania es un libro que habla de egoísmo y prácticas poco éticas, de un mundo devastado e irreal, de muertes demasiado prematuras… pero al mismo tiempo habla con orgullo de la raza humana, de nuestro afán por superarnos y de nuestro poder de adaptación al medio en el que vivimos. Siendo un libro que comienza con una civilización muy mermada habitando en un medio hostil, se convierte de pronto en un canto al optimismo y a la esperanza en la propia humanidad.

En un futuro no demasiado lejano el mundo sufrirá una guerra de escalas inimaginables, por lo que el gobierno de un país innombrado busca el modo de combatir a sus enemigos de una manera novedosa e infalible. Así, una serie de científicos crea un virus capaz de contagiar a un país o una raza concreta y conseguir que su población muera en cuanto sus organismos alcancen la madurez corporal. O lo que es lo mismo, que no haya una sola persona que posea una esperanza de vida mayor a los 20 o los veintipocos años.


Así comienza Expediente Pania. Mostrándonos un mundo en el que sus habitantes se bautizan con los nombres de los antiguos países que componían la Tierra y en el que nadie supera la barrera de los veinte años. Un mundo en el que los ancianos son poco más que seres mitológicos y en el que los padres no ven nunca crecer a sus hijos.

Los hombres, como es natural, se han adaptado del mejor modo posible, acelerando en la medida de lo posible su desarrollo personal. Así, la humanidad pervive como puede, con la única ayuda de un ordenador portátil conectado a un generador que alguien en el pasado logró crear para que las continuas generaciones de jóvenes conozcan cómo vivieron sus antepasados.

La verdad es que la sociedad que se establece no es injusta ni antinatural. Los escasos habitantes del mundo, que creen que lo que causa su prematura muerte es el agua que los rodea, han creado una sociedad bastante bien estructurada, establecida por casas o castas a las que se accede según las cualidades de cada individuo.

Como en las antiguas tribus humanas, cada noche, los humanos se reúnen en torno a una hoguera para compartir las experiencias del día, narrar cuentos del pasado o establecer los trabajos a realizar al día siguiente. Nada parece ir mal en Pania, ese nuevo mundo al que llegaron unos antepasados remotos de sus jóvenes habitantes… hasta que un mensaje extraño en esa Gran Mente colectiva que es el ordenador portátil comienza a hacer tambalear los frágiles cimientos de una civilización artifial.


Una mezcla entre el Gran Hermano ideado por Orwel y la Isla de los Famosos ideada por algún creativo televisivo visionario es la que se da en esta novela juvenil de ciencia ficción que hace recapacitar y pensar en lo fácil que sería desestabilizar una civilización entera con una diminuta modificación genética. Un libro sencillo de leer que a mí por lo menos me ha hecho al mismo tiempo tener esperanzas y temer a los hombres, por igual, porque a uno no le queda muy claro qué pensar.

La verdad es que recomendar Expediente Pania es sencillo, porque es uno de esos libros que sabes que va a gustar, aunque al comienzo parezca un poco raro. Ciencia Ficción española que nada tiene que envidiar a otros escritos más publicitados de otros países que da que pensar durante bastante tiempo después de haber acabado la última página.

Yo soy ya seguidor acérrimo de Miguel Sandín. Y como a Susana Vallejo ya la conocéis, os anuncio que la semana que viene también traeremos otro libro de Ciencia Ficción, esta vez de la escritora de Porta Coeli y publicado también por Edebé. Swicth in the red, se titula y también nos describe un posible futuro negro. Os dejo con el mensaje que Susana nos dedicó el sábado desde la caseta de su editorial en el Retiro. Hasta la semana que viene.






martes 9 de junio de 2009

Para esta tarde en El Bosque.

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Esta tarde, en la sección fantástica de El Bosque de las Palabras, voy a comentar un libro que yo califico de Ciencia Ficción, aunque podría catalogarse de muchas otras formas.

¿Alguna vez has pensado qué ocurriría si se organizase algo así como una mezcla de Supervivientes y Gran Hermano de verdad? ¿Uno en el que sus protagonistas no supiesen que están siendo observados y estudiados? ¿Imaginas una hecatombe mundial capaz de acabar con el mundo y hacer que unos pocos humanos sobrevivan como puedan en un planeta lejano en el que la esperanza de vida ha decaído de forma increíble?

Pues no te pierdas Expediente Pania, porque tiene eso y mucho más.

jueves 4 de junio de 2009

El poder del Mago

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Buenas tardes, queridos oyentes de El bosque de las palabras, ¿habéis preparado una buena capa de viaje y un hato con vuestras pertenencias? Espero que sí, porque empezamos ya nuestra sección fantástica.

¿Cuál es el secreto para el éxito rotundo de las sagas fantásticas? Porque si os habéis dado cuenta, casi todos los títulos que pasan por esta sección se componen de varios tomos o volúmenes. Hay libros de Fantasía que son únicos y que no necesitan más, pero la inmensa mayoría están recogidos en trilogías, pentalogías, tetralogías… ¿y por qué? ¿Os habéis parado a pensar en ello alguna vez? ¿Por qué casi todos los libros están separados en varios? Alguien poco observador podría suponer que todo es con el fin de emular al omnipresente Tolkien y su trilogía del anillo, pero no, yo creo que hay algo más.

¿Por qué los lectores más jóvenes de todo el mundo han seguido fielmente las aventuras del mago de las gafas y la cicatriz en forma de rayo? Porque han crecido con él, se han identificado con sus amigos, sus problemas, sus aventuras, sus sentimientos… todos han soñado con portar la varita mágica y derrotar a Voldemort, durante siete largos años. Muchos llegaron a las aventuras del joven mago a punto de llegar a la adolescencia y hoy, con casi veinte años, están preparados para albergar aventuras literarias más ambiciosas.


Y es que el secreto de las sagas, a mi manera de entender, no son las aventuras, los paisajes, las criaturas… no, son los protagonistas de las mismas. Personajes a los que vemos aprender a sobrevivir, a luchar, personajes que viven mil aventuras, que sueñan y nos hacen soñar a nosotros, que se enamoran y que nos obligan a emocionarnos con sus pasiones. Me podréis decir que eso es el secreto de la literatura en general, pero yo creo que la literatura fantástica lo ha sabido exprimir el máximo. ¿Quién no guarda con celo en su corazón un amor eterno hacia la Emperatriz Infantil? ¿Quién no lamentó amargamente que los elfos abandonasen finalmente La Tierra Media? Los personajes fantásticos te acompañan siempre, se vuelven casi de la familia. Algunos hemos visto crecer familias enteras en sucesivos libros. Caramon y Tika, por ejemplo, a los que conocimos siendo casi unos niños y a los que vimos morir de viejos. Todos quisimos tener en su día un dragón recién nacido al que cuidar como le pasaba a Eragon… o todos hemos querido poder utilizar nuestros recuerdos felices para viajar el mundo de Nunca Jamás y encontrar a los Niños Perdidos.

Pues bien, en esa gran familia de mundos fantásticos, la escritora de la que vamos a hablar hoy, Carolina Lozano, ha logrado incluir a algunos de los personajes de su trilogía La senda de la profecía. Si hace un par de semanas os hablaba de La cazadora de profecías, hoy os traigo El poder del mago, segundo título de la colección, que se adentra en algunos de los misterios y secretos que se dejaron entrever ligeramente en el primer volumen. River, Killian y Eyrrien ya forman parte de esa gran familia fantástica que puebla mis sueños y mis escritos.

Cuando escribimos Fantasía, casi todos queremos formar una compañía de aventureros que aglutine a nuestros personajes favoritos dentro de un mundo en concreto. Si en La cazadora de profecías Carolina reservaba el protagonismo al príncipe de Arsilon, a su primo el mago y a una elfa amiga de los humanos de poder casi ilimitado, aquí, ya forma su propia Compañía y nos prepara para la más que segura guerra a gran escala que se está gestando para el tercer título de la serie. Eriesh y Freyn, otro elfo y un enano, acompañan a los aventureros y a ellos se les une una amazona indomable, Alana.

Como suelo hacer en estas recomendaciones, no os voy a contar demasiado sobre la historia en sí. Esta segunda parte ahonda en los conflictos del mundo de los dos continentes, situándonos en los preludios de la gran guerra que vendrá y en la que parece que todos tienen su papel asignado de antemano. River, el mago de la casa de los tres elfos, después de sufrir un atroz experimento, se ha convertido en una pieza clave en la lucha, aunque deduzco que ni él mismo sabe hasta qué punto lo será en el futuro, para bien o para mal.

Carolina nos vuelve a demostrar en esta novela que es bióloga y por eso mete a todos los personajes en un remedo de cadena trófica en la que unos depredan a otros y en la que todos parecen estar interconectados. Sean de la raza que sean. Parece que otra de las tónicas en las novelas de fantasía es esa añoranza por el pasado, por lo que se pierde con el progreso y por la ecología. Algún día, cuando me atreva a reseñaros el gran Señor de los Anillos, comentaremos lo claramente que Tolkien parece estar llorando por la pérdida del medio ambiente a favor del progreso.

Pero hoy estamos con Carolina y seguimos con ella. Esta novela, en la que uno esperaba encontrar respuestas a muchas de las preguntas que surgieron en la primera, sólo sirve para ahondar aún más en esas preguntas y dejarte con la respuesta en la punta de la lengua, cuando parece que vas a responder alguno de los misterios surge uno nuevo y más profundo, con lo que la tensión no decrece, sino que aumenta a medida que llegamos al final. Además, Carolina se ha especializado en darnos finales emocionantes.

El poder del mago tiene más aventuras que La cazadora de profecías, yo diría que es algo más ambicioso que el anterior. Eyrien, convertida en traidora para parte de su raza, no sólo tendrá que preocuparse de cuidar de sí misma, sino de todos aquéllos que deciden seguirla allá donde vaya. Pues su condición de elfa la hace hacerse responsable por puro instinto.

Esta parte, además, nos deja entrever algo novedoso. En el mundo recreado por la barcelonesa Carolina Lozano, los elfos son seres superiores que se sienten en la obligación de cuidar del resto de las razas, de juzgarlas y de gobernar sus destinos. Se dice que su condición de elfos los convierte de por sí en justos y sabios, en poderosos y razonables… pero hay algo que nos comienza a decir que quizás la mera condición de permanecer a una raza u otra no es señal suficiente como para poder afirmar que eres justo o sabio, que tienes o no la razón… quizás los elfos no son tan perfectos como nos habían hecho creer.

El vampiro Aszhar, enemigo declarado de la protagonista y cazador letal que pretende adueñarse de su voluntad, se convierte sin embargo en su protector durante buena parte de la lectura, haciéndonos ver que, como en la vida real, nada es siempre lo que parece.

Cuando las estrellas son las que rigen nuestros pasos, quizás no veamos la multitud de posibles futuros que se nos abren más allá de ellas. Eso es lo que parece querer decir Carolina con sus Sendas de la Profecía. Una saga que os recomiendo, de una escritora española que ya forma parte de nuestra estantería fantástica y de la que esperamos leer mucho más en el futuro. Hasta la semana que viene.


Oye, y una última cosa, me gusta mucho como escribe Carolina y estoy deseando que llegue El más alto humano... pero paso de leerme Diabólica. Eso se lo dejo al que le guste la novela juvenil romántica. A esa gente se la recomiendo, pero yo no la voy a leer. Un saludo.


martes 2 de junio de 2009

Un caballero valiente

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Hola a todos, perdón por el retraso, pero es que he estado bastante ajetreado en los últimos dís y no había tenido tiempo de preparar el audio y el vídeo. Pero ya tenéis aquí el audio de Un caballero valiente. Esta vez no he reseñado un libro fantástico, porque la semana pasada me tomé la licencia de leer un cuento mío en El bosque de las Palabras... Francisco es un santo por dejarme hacer lo que quiero con mi sección.

El caso es que el cuento es una atípica historia de un caballero, aunque, claro está, no faltan las princesas, los castillos, las espadas y demás... como es un poquito largo para ponerlo aquí, os ofrezco la posibilidad de descargarlo totalmente gratis aquí. Si tenéis algún problema poned un comentario y os lo envío directamente. Aunque si no os resulta demasiado pesada mi voz, podéis escucharlo en el vídeo de Youtube.

En fin, hasta luego.


lunes 1 de junio de 2009

Noticia en A21

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Ya sabéis que por aquí no suelo poner cosas de estas, de premios y demás, la autocomplacencia no es una de las cosas que más me llaman, pero es bueno, de vez en cuando, subir el grado de tu propio Ego. Y claro, para una vez que salgo en el periódico... pues lo pongo.

El artículo habla sobre la entrega de premios del II Concurso Literario Las Palabras Escondidas, de poesia y relato. Y como ya ocurriese en el del Plan Joven de la Mancomunidad los Pinares, me llevé los dos premios (allí fueron tres...). Primer premio de poesía y de relato. Entre 30 aspirantes. A vosotros no sé, pero aunque no sea el Planeta, el Cervantes, el Nadal... o uno de esos "premios menores" que se otorgan, a mí, ganar en mi querida Sierra Oeste, me hizo una ilusión bárbara.

El único problema es que los amigos de Las palabras escondidas me "pidieron amablemente" que no participe en 2010, lo llevan claro... como digo siempre, ya que voy a cubrirlo como prensa, ¿por qué no participar? ¿Y si cuela? Y en un par de ocasiones, ha colado.

viernes 29 de mayo de 2009

Un ejército para Hans otra vez en Vegamedia Press

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Y en la bitácora de mi amigo Francisco Javier Illán Vivas. Sé que tocaba la nueva reseña de El Bosque de las Palabras, pero no me he podido resistir a hacer esta entrada, porque Francisco ha hecho una reseña de Hans en la Cólera de Nébulos que me ha quitado el hipo. Os voy a poner aquí los enlaces, por si lo queréis ver, aunque lo haga con algo de retraso, lo siento, pero no me da el tiempo, no me da... espero que entréis en los enlaces (sobre todo si habéis leído el libro) y comentéis vuestro parecer al respecto.



¿Es o no es para darle un beso en los morros a Francisco? Muchas gracias. Por cierto, también tiene preparada una entrevista, a ver cuándo la puede colgar.

viernes 22 de mayo de 2009

Un homenaje "fantástico a Benedetti"

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Buenas tardes a todos, amigos y oyentes de El Bosque de las Palabras. Esta semana, todos los aficionados a la literatura estamos un poco más tristes, porque todos nos hemos quedado un poco huérfanos ante la muerte de ese comprometido poeta llamado Mario Benedetti, la sección fantástica del programa no podía dejar de participar del homenaje que Francisco y todos vosotros le estáis ofreciendo esta tarde y traigo nuestro propio homenaje.

Porque cuando un escritor abandona la Tierra los reinos fantásticos amanecen nublados y poblados de nieblas, nieblas que cubren la vitalidad de sus paisajes y demuestran que las propias tierras son capaces de llorar si es necesario. Los reinos fantásticos, más que cualquier otro lugar del mundo, nacen de la mente de los escritores y si tienen suerte viven mucho más que aquéllos que les dieron la vida. Todas las criaturas fantásticas han surgido de la mente de un escritor, por eso hay tantas como personas capaces de imaginar y por eso todos somos capaces de identificarnos con algún personaje extraído de un libro de fantasía. Quizás por eso es por lo que, cuando aprendemos a amar los libros, solemos acercarnos tímidamente a este mundo, repleto de las más increíbles elucubraciones de los encargados de poner negro sobre blanco sus pensamientos, esos locos que deciden plasmar sus ideas para que otros puedan leerlas y hacerlas suyas.

Por todo lo que he leído estos días, Benedetti era uno de esos escritores con los que uno se identifica desde el principio. Un luchador y un crítico de la sociedad moderna, un abogado de los pobres o un escritor capaz de cobijar bajo su fama a plumas noveles que aún no han osado abandonar el nido por miedo a estrellarse.

Cuando muere un escritor las guerras se detienen en todos los libros de Fantasía, y es en esos momentos cuando trasgos, elfos, orcos, enanos, ogros, hombres, trolls, hadas, hobbits, kenders y todo el amplio surtido de razas fantásticas, se reúnen bajo los lugares en los que son despedidos sus dioses ancestrales, en paz y mostrando su dolor, aunque sin dejar de mirar de reojo a sus enemigos, sabedores de que una página más allá estarán combatiendo, quién sabe, incluso a muerte. Las ruedas del destino se detienen durante el instante de la despedida, la magia se agota y regresa de pronto, con una furia inusitada. Cuando muere un escritor las páginas de los libros se emborronan cual cartas de novios separados. Todo parece carecer de un sentido, pues la vida misma se ha perdido.

Hoy, volando sobre un dragón blanco de la buena suerte, he visto que la Torre de Marfil era algo menos reluciente de lo habitual; la populosa Phalanthas parecía un lugar desolado y yermo, hasta que me he dado cuenta de que lo que ocurría en realidad era que todos sus habitantes guardaban silencio en señal de respeto; Isthar no había perecido bajo el Cataclismo; la Academia de Hogwarts dejaba a un lado las disputas de sus aprendices de magos y todos aclamaban la figura del caído como si una pelota de Quiddich se tratara; los efrits y los genios habían abandonado el Otro lado y aguardaban junto a sus amos la llegada del nuevo habitante fantasio; un mago de Terramar ansiaba conocer el nombre verdadero del nuevo miembro de la comunidad fantástica. Todos los reinos estaban en penumbra, sepultados bajo nubarrones negros que amenazaban tormenta, incluso las Tierras Yermas del Reino de los Dragones.

Cuando he abandonado el lomo de Fújur y me he aupado en Kellendros, él me ha llevado mucho más arriba, a contemplar en panteón de Padres de Fantasía y me he entretenido viendo en ese Olimpo extravagante a genios literarios que charlaban amigablemente al albur del aroma de un buen café o un té mentolado. Algunos esgrimían bebidas más audaces, como un tipo vestido de negro y con la mirada aguileña que me ha enseñado con una sonrisa, casi macabra, una negra botella de absenta. El cuervo que ha salido a mi encuentro me ha hecho recordar algunas historias tétricas y me he decidido a regresar al suelo.

Junto a pegasos y unicornios hemos aterrizado y me he acercado a unas montañas donde unos gigantes comerrocas haraganeaban, apartando de tanto en tanto a los molestos roks con palmadas estruendosas. Desde el suelo he visto la procesión de criaturas que avanzaban en una misma dirección, como un río heterogéneo de diversos colores, tamaños y posturas. Eran todos los personajes fantásticos que habitan en los libros gracias a algún escritor, más o menos conocido. Al aproximarme al río he visto a las musas y éstas sí que lloraban desconsoladamente, pues, según me dijo una llamada Luz, ellas habían perdido a un escritor al que tenían especial cariño.

Al acercarme al río he visto todo tipo de seres, pero ninguno más lloraba, todos parecían acudir contentos a algún lugar imposible, existente sólo gracias a la imaginación de los autores. He visto a todos los héroes, villanos y simples personajes que han desfilado por la literatura. Los he visto contentos y resueltos, decididos a ir de fiesta.

Al caminar junto a ese río desbordado he atravesado mundos y ciudades de leyenda, he estado muy cerca de Arsilon e incluso he visto de lejos Minas Tirih. Caminando junto a Legolas y Gimli, que sonreían sin cesar, he llegado a la altura de Moria y al atravesarlo me he topado con la Vetusta Morla, que de un estornudo me ha enviado al hogar de los Etéreos…

Todos sonreían, todos y al regresar, después de haber capturado y convencido a un grifo de que me trajera de vuelta, me he encontrado con una diminuta duendecilla que me sonreía con su carita infantil repleta de pecas. Me he mostrado sorprendido por la algarabía y la alegría que había en todos los reinos de Fantasía, cuando al principio sólo me había topado con tristeza y melancolía. La niña duende ha vuelto a sonreír ante mi pregunta de por qué los personajes se alegraban de una gran pérdida, me ha guiñadp un ojo y me ha dicho.



-Ah. Todavía no lo sabes, cuando un escritor muere en el mundo, renace para siempre en los mundos fantásticos –y me ha dejado boquiabierto y sorprendido, pero a mi vez, sonriente.

Bueno, éste ha sido nuestro humilde homenaje a la figura de Mario Benedetti. Ya en temas más mundanos os diré que cuando me fui a la mili, hace ya unos añitos, dejando a medias el curso. Mi profesora de literatura, una argentina llamada Sulma, hizo que toda la clase me dedicara un poema, para que mi estancia en Melilla fuese más llevadera. Todos firmaron un poema excelente que leo y escucho siempre que puedo, un poema de un tal Mario Benedetti llamado “No te salves”, seguro que os suena. A mí me encanta.

Y ya para despedirme por esta semana no quería marcharme sin leer un pequeño poema que podría resumir parte de los pensamientos de este excelente escritor. Desganas.


Si cuarenta mil niños sucumben diaramente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro

pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.

Mario Benedetti



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Tres rosas rojas y una copa de coñac (y 5)

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El aire a su alrededor pareció tornarse más denso, más cargado, como si la niebla en aquel punto fuese casi consistente. El cuervo estaba entonces posado sobre una gran lápida en la que se podían leer tres nombres. Dejó la bolsa de tela negra sobre esa tumba y antes de acabar con aquel rito se giró y se arrodilló ante otra lápida más humilde, demasiado nueva para aquel cementerio, demasiado reciente.

Las lágrimas brotaron de sus ojos y la piel cetrina de su rostro se contrajo por el frío, aunque no le importó. Tampoco tuvo temor alguno ni reparo en dar la espalda al demonio negro que era el cuervo, dejó de lado sus pesares, sus recuerdos, su promesa, el alcohol… todo. Y lloró. Lloró ante la tumba de su padre todo lo que no había llorado en la vida, derramando tres meses después todos sus recuerdos.

Estuvo seguro de que su padre le habría despeinado y le habría dicho que comportarse así era poco menos que indecoroso para un hombre tan leído y preparado como él y se habría marchado al interior de su biblioteca, para sentarse en su sillón frente a la chimenea, con un buen libro en las manos, restando importancia a los sentimientos… ahora sabía que sólo era para no ser devorado por el dolor y los recuerdos.

“Nunca más.”

Cuando hubo recobrado la compostura y logró dejar de convulsionarse por el llanto, se levantó, abrió la bolsa de tela negra y extrajo la copa y la botella de coñac. Extrajo también las tres rosas rojas y las depositó sobre la tumba antigua, la que estaba frente a la de su padre, a los pies del cuervo negro, que no se movió ni se alarmó ante su presencia, sino que se limitó a mantener su negra mirada fijada en él.

Llenó la copa de coñac y brindó, en medio de un cementerio de Baltimore, a las 12.00 de la noche, un 19 de noviembre. Bajo una niebla espectral y una tormenta seca que mantenía a casi todo el mundo bajo techo. Brindó y prometió regresar año tras año, hasta que no fuese capaz de hacerlo y se viese obligado a pasar el testigo. Dejó una nota escrita en la que excusaba a su padre por no haber podido cumplir con su promesa por más tiempo y asegurando que, a partir de ahora, él tomaría el relevo.

Y un año más, como cada 19 de noviembre desde 1949, un hombre vestido con traje, con sombrero y una capa entró en el cementerio de Baltimore, con tres rosas rojas y una botella de coñac en las manos, brindó junto a la tumba de Edgar Allan Poe y se marchó sin hablar con nadie, dejando la copa llena de coñac, a la espera de que el escritor difunto volviese para brindar también.

El cuervo alzó el vuelo.

jueves 21 de mayo de 2009

Portada de Tres Rosas Rojas y una Copa de Coñac

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Esta de aquí arriba es la portada de Tres rosas rojas y una copa de coñac, espero que os guste. Dentro de unos días tendrés el relato disponible en lulu.
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